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Especialistas ven este tipo de fiestas como una celebración hacia una nueva libertad.  Planeadores de eventos, reposteros, abogados y académicos han señalado un aumento en la cantidad de “fiestas de divorcio” en los últimos años, con pasteles decorados con la figura de la novia empuñando un arma o glaseado negro en pasteles invertidos.

“Yo les digo fiestas de liberación, porque no se celebra el fin del matrimonio sino la libertad que uno escoge en la vida” , dijo Richard O’Malley, planeador de eventos de Nueva York que organizó un festín de divorcio que le costó a una mujer unos 25 mil dólares.

Steve Wolf, quien vive en las afueras de Austin, Texas, se pregunta por qué no celebrar un divorcio. Wolf se separó amigablemente de su esposa con una fiesta en la que participó su ex, y el pastel de limón lo preparó ella misma.  “Queríamos hacer algo que expresara que el fin de nuestro matrimonio no es el final de la relación sino dedicarnos a cosas como criar juntos a nuestros hijos y manejar juntos nuestro negocio” , dijo Wolf, cuya esposa trabaja para él en el servicio de efectos especiales para la industria cinematográfica.

Enlace: El Universal